
Empieza a escribir la novela que quieres escribir.
Sin pedir permiso ni esperar a sentirte preparado. Una carta para quien tiene ganas de escribir una novela y quiere dejar de quedarse de brazos cruzados para empezar a convertirse, de verdad, en la persona que la escribe.
No vas a encontrar aquí una fórmula para escribir una novela en treinta días. Vas a encontrar algo bastante más sencillo: qué te hace falta para empezar, por qué lo que te hace falta y por qué estas tres cosas tienen que ir juntas.
Identidad. Pacto. Escritura.
Y al final de esta carta te voy a decir cómo puedes trabajar todo esto sobre tu propia escritura.
HOLA.
Me llamo Roger Brea y soy escritor desde hace más de veinte años. He escrito cuatro novelas y cuentos, y ahora estoy escribiendo una quinta, El escritor del Barrio Morisco que sueña El Puerto, una novela de thriller romántico que publico por entregas mientras la sigo escribiendo, semana a semana, directamente para mis lectores.
Pero yo tampoco empecé sabiendo lo que hacía. A los veinticinco años era camarero y no había completado la educación básica. Atravesaba una crisis personal y me encerré en mi habitación para escribir lo que me estaba pasando.
Yo nada sabía de literatura y menos aún había escrito nada.
Por supuesto que no tenía editorial. Yo solo tenía ganas de escribir.
Después vinieron años de lectura, aprendizaje, intentos que acabaron en la papelera y una primera novela que tardé quince años en terminar. Más tarde llegaron los rechazos de catorce editoriales, muchas maneras diferentes de decirme que no.
Y muchos años después, a los cincuenta y cinco, me quedé en paro y regresé al pueblo donde nací. Desde allí empecé a escribir una novela por entregas y a cobrar directamente de quienes querían leerla.
Te cuento esto por una razón sencilla: yo también tuve que empezar sin tener todas las cartas que parece que hay que tener para llamarse escritor.
1. LA META
Antes de que hablemos de escritura tienes que saber qué quieres conseguir. No me refiero a publicar con una editorial… o a vender miles de libros o a convertirte en un escritor famoso.
Me refiero a algo mucho más básico: escribir tu propia novela.
Una novela terminada no aparece por arte de magia.
Aparece cuando tú decide que esa novela va a existir y encuentras una manera de mantenerte escribiéndola mientras aprendes. La meta es sencilla: pasar de querer escribir una novela a estar escribiendo tu novela. Y para eso te hace falta un sistema.
2. EL SISTEMA
Para mí, ese sistema tiene tres patas:
IDENTIDAD. PACTO. ESCRITURA, No porque suenen bien juntas, sino porque cada una trabaja un paso diferente.
La identidad: ¿Quién soy cuando me siento delante de la página?
El pacto: ¿Qué hace que mi decisión no se quede solo en mi deseo?
Y la escritura: ¿Qué hago con todo eso cuando llega el momento de empezar?
Si falta la primera, puedes pasarte años esperando permiso. Y si falta la segunda, puedes querer muchísimo escribir y no ponerte durante semanas. Y si falta la tercera, puedes saber mucho cuando hablas sobre novelas sin escribir la tuya.
Vamos una por una.
3. IDENTIDAD: RECONOCERSE ESCRITOR
Puedes esperar a que una editorial te publique o puedes esperar a ganar un premio o puedes esperar a terminar una novela o también puedes esperar a que alguien con autoridad te diga que ahora sí, que ya eres escritor… Pero la cosa es que puedes esperar mucho tiempo.
Yo lo veo de otra forma: reconocerte escritor antes de saber escribir bien.
Eso para nada quiere decir que eres un gran escritor.
Y menos aún que tengas talento garantizado.
Eso quiere decir que aceptas que esa es la persona que has decidido ser y empiezas a vivir desde ahí.
Eminem tenía a Slim Shady, Beyoncé a Sasha Fierce y Kobe Bryant a Black Mamba:
Eminem utilizó a Slim Shady, un personaje sin filtro que le permitía decir lo que Marshall Mathers no podía. Ese alter ego fue lo que lo llevó al estrellato.
Beyoncé utilizó a Sasha Fierce, la versión más atrevida y confiada de sí misma, en la que se transformaba justo antes de salir al escenario. Con el tiempo creció lo suficiente para fusionar ambas identidades en una sola.
Kobe Bryant utilizó a Black Mamba en un momento en que luchaba por separar sus problemas personales de su carrera. Se convirtió en una figura de francotirador implacable que relanzó lo mejor de su juego en la cancha.
Yo tengo a Roger Brea. Mi nombre real es Rogelio Díaz Brea.
Roger Brea es mi nombre de escritor.
Lo importante es entender el mecanismo: darle una identidad concreta a la persona que quieres ser.
Un niño puede decir, «Soy astronauta.» Y una niña puede decir, «Soy artista.» Pero no necesitan demostrarlo antes de decirlo.
Primero lo dicen y después juegan. Y después aprenden y más tarde aparecen las pruebas.
Con el escritor pasa lo mismo: primero te reconoces escritor y después escribes.
4. ¿POR QUÉ LA IDENTIDAD?
Porque cuando dices «Quiero ser escritor» colocas la escritura en el futuro. Todavía no eres tú.
Es algo que quieres llegar a ser. Pero cuando dices «Soy escritor.», la pregunta cambia.
Ya no es: «¿Cuándo empezaré?.»
Es: «¿Qué hace hoy el escritor que soy?.», y esa pregunta es mucho más incómoda.
También mucho más útil. Porque una identidad que no cambia nada en tu comportamiento es solamente una etiqueta.
La identidad tiene sentido cuando modifica la posición desde la que tomas decisiones. Si eres escritor, escribes.
No necesitas saberlo todo. Necesitas empezar a vivir desde esa decisión.
5. EL PACTO
Aquí aparece el segundo problema. Puedes reconocerte escritor y seguir sin escribir.
Puedes decir «soy escritor» durante veinte años y tener la novela siempre para mañana. Por eso la identidad necesita un compromiso.
No una promesa de héroe. No una rutina imposible.
No una obligación que te haga odiar la escritura. Necesitas un pacto.
Un pacto es una decisión concreta que convierte una intención en una práctica. Su función no es castigarte.
Su función es recordarte quién has decidido ser cuando aparezcan el cansancio, la falta de tiempo, las dudas o las ganas de dejarlo para mañana. Porque esos días van a llegar.
No existe una novela escrita solamente en días perfectos. Y un sistema que dependa de que estés siempre motivado es un sistema que ya ha nacido roto.
El pacto sirve para algo mucho más sencillo: mantenerte cerca de la página.
6. ¿POR QUÉ UN PACTO?
Porque querer escribir no es lo mismo que tener una forma de seguir escribiendo.
La intención dice: «Quiero hacerlo.»
El pacto dice: «He decidido qué significa para mí hacerlo y qué haré cuando no me apetezca.», ahí aparece una diferencia fundamental.
No necesitas más presión. Necesitas menos negociación contigo mismo.
Cada día no debería convertirse en una reunión contigo para decidir si hoy eres escritor o no. El pacto reduce esa negociación.
Te permite dejar de preguntarte constantemente si vas a escribir. La pregunta ya está respondida.
Ahora queda hacerlo.
7. ESCRITURA
Y entonces llegamos a la tercera pieza. La que convierte las otras dos en algo real.
Porque puedes reconocerte escritor. Puedes tener un pacto. Puedes leer sobre literatura durante años. Pero una novela necesita páginas.
Hay que escribirla. Y aquí aparece un problema muy frecuente: esperar a encontrar la historia perfecta para empezar.
Una idea que merezca una novela. Una vida suficientemente interesante.
Un argumento original. Un personaje extraordinario.
Yo no empezaría por ahí. La historia que necesitas para empezar ya la tienes.
Está en tu experiencia. En aquello que recuerdas.
En una situación que te marcó. En algo que te hizo sufrir.
En una persona que te cambió. En un miedo.
En una pérdida. En una vergüenza.
En un deseo. En una conversación que todavía recuerdas.
No necesitas copiar tu vida. Necesitas entender que tu vida ya contiene materia narrativa.
8. ¿POR QUÉ EMPEZAR POR AHÍ?
Porque cuando empiezas desde algo que ya conoces no tienes que inventarlo todo al mismo tiempo. Ya existe una experiencia.
Ya existe una emoción. Ya existe un conflicto.
Ya existe una mirada. Ahora tienes que convertir esa materia en literatura.
Y ahí aparece una cuestión decisiva: la perspectiva. Una misma experiencia puede cambiar completamente dependiendo de quién la cuenta.
Puede acercarse. Puede alejarse.
Puede volverse íntima. Puede volverse extraña.
Puede adquirir humor. Puede adquirir gravedad.
Puede revelar algo que no viste cuando vivías aquella situación. Por eso escribir no consiste solamente en tener una historia.
Consiste en descubrir desde qué lugar quieres contarla.
9. LAS TRES PIEZAS JUNTAS
Ahora se entiende mejor por qué no hablo de tres ideas independientes.
Identidad: te coloca dentro.
Pacto: te mantiene dentro.
Escritura: hace que exista algo fuera de tu cabeza.
Si solo tienes identidad, puedes fantasear con ser escritor.
Si solo tienes pacto, puedes convertir la escritura en una obligación sin saber hacia dónde llevarla.
Si solo tienes escritura, puedes empezar muchas cosas y abandonar muchas cosas.
Las tres juntas forman una posición diferente: soy escritor=tengo un compromiso=estoy escribiendo mi novela.
Y entonces ocurre algo que para mí es fundamental: mientras escribes, aprendes. No primero aprendes todo y después escribes.
Escribes y aprendes a escribir.
10. ¿QUÉ TIENE QUE HACER ESTA CARTA?
No darte una montaña de información. No llenarte la cabeza de teoría.
No convertirte en consumidor de otro curso que empiezas con entusiasmo y abandonas cuando llegan las primeras dificultades.
La Carta tiene que hacer una cosa: poner en orden el principio. Que entiendas qué necesitas. Que entiendas por qué lo necesitas. Y que puedas decidir si quieres trabajarlo de verdad.
Porque hay una diferencia entre saber que quieres escribir una novela y estar dispuesto a convertirte en la persona que la escribe.
11. CARTA PARA UN ESCRITOR CON HAMBRE
La Carta completa trabaja estos tres pilares: RECONOCERTE ESCRITOR. Para dejar de esperar permiso y ocupar tu lugar. EL PACTO. Para convertir esa decisión en un compromiso. ESCRIBIR. Para pasar de la intención a la novela.
No voy a prometerte una editorial. Ni miles de lectores.
Ni que dentro de un año serás famoso. Eso no depende de mí.
Lo que sí puedo ofrecerte es una estructura sencilla para entender dónde estás y qué necesitas hacer después. Y si quieres que, además de entenderlo, te acompañe mientras escribes tu propia novela, existe otra posibilidad.
12. DOS CAMINOS
LA CARTA — 39 €
Pago único. Trabajas por tu cuenta.
Lees la Carta. Trabajas los tres pilares.
Y empiezas.
EL PROGRAMA — 297 €
La Carta completa + un año de acompañamiento mientras escribes tu propia novela. Para quien sabe que no le hace falta solamente empezar, sino tener a alguien al otro lado cuando aparezcan las dudas, una escena no funcione o la novela se atasque.
No para que yo escriba tu novela. Para acompañarte mientras la escribes tú.
Puedes empezar solamente con la Carta. No necesitas decidir nada más para empezar.
La novela empieza cuando dejas de pensar en escribirla y escribes la primera línea.
1. POR QUÉ EL ACOMPAÑAMIENTO ES POR CORREO ELECTRÓNICO
No te hace falta otra plataforma. Te hace falta que alguien lea lo que estás escribiendo.
Cuando digo que durante el programa voy a acompañarte por correo electrónico, no me refiero a mandarte una colección de mensajes automáticos, ni a tenerte dentro de una plataforma llena de vídeos que vas acumulando mientras tu novela sigue exactamente en el mismo sitio.
Tampoco quiero convertir esto en una clase semanal en la que yo hablo durante una hora y tú escuchas, tomas algunas notas, piensas que has aprendido mucho y después vuelves a sentarte delante de tu novela sin saber muy bien qué hacer con aquello que acabas de aprender.
Quiero algo bastante más sencillo.
Tú escribes. Yo leo. Y cuando aparece un problema de escritura, me lo cuentas.
Porque una novela no suele atascarse cuando estás viendo una lección sobre cómo escribir una novela; se atasca cuando llevas tres páginas de una escena y no sabes cómo continuar, cuando un personaje empieza a comportarse de una manera que no entiendes, cuando tienes dos caminos posibles y no sabes cuál tomar, cuando sospechas que una escena no funciona pero no sabes por qué, o cuando llevas varios días mirando el mismo párrafo y empiezas a pensar que quizá no sabes escribir.
Ahí es donde tiene sentido el acompañamiento.
El correo electrónico tiene, además, una ventaja que para mí es fundamental: queda por escrito. Tú puedes contarme lo que estás haciendo con calma, yo puedo leerlo y responderte pensando en tu novela concreta, y tú puedes volver a esa conversación cuando te haga falta, porque no estamos hablando de una respuesta que desaparece cuando termina una videollamada.
Y hay otra cosa todavía más importante: no quiero enseñarte a escribir mi novela; quiero ayudarte a escribir la tuya.
Por eso de nada sirve tenerte conectado a mí todas las semanas a una hora determinada. No te hace falta acudir a una clase porque ese día toca hablar de personajes, ni ver el vídeo número 17 porque has llegado a ese punto del programa. Tu novela marcará las preguntas.
A veces tendrás más cosas que contarme y otras quizá ninguna.
Habrá momentos en los que te hará falta una respuesta concreta y otros en los que te hará falta simplemente que alguien que lleva muchos años escribiendo te diga: sigue por ahí, todavía no intentes arreglarlo.
El acompañamiento no va de darte más contenido. Va de estar ahí cuando el contenido ya no basta y tienes una novela delante que resolver.
2. LAS DOS FORMAS DE FINANCIAR EL PROGRAMA DE 297 €
Puedes pagar el programa de una vez o repartirlo en el tiempo.
El programa completo cuesta 297 € y puedes entrar a él de dos maneras.
La primera es sencilla:
297 € en un solo pago.
Entras en el programa, recibes la Carta para un escritor con hambre y tienes durante un año el acompañamiento por correo electrónico para avanzar en tu propia novela.
La segunda posibilidad es dividir el pago:
3 cuotas de 99 €
En lugar de pagar los 297 € de una vez, puedes hacerlo en tres cuotas de 99 €.
La idea es que el precio no sea el obstáculo que te impida empezar a escribir la novela que llevas tiempo queriendo escribir.
Pero quiero ofrecer además otra posibilidad para quien prefiera que el pago sea todavía más ligero.
Financiación a 1 año.
Así puedes decidir si prefieres quitarte el pago de encima de una vez, repartirlo en tres cuotas o convertirlo en un importe mucho más pequeño repartido durante más tiempo.
Y aquí hay algo que quiero dejar claro: no estás pagando 297 € por una carpeta llena de contenido.
Estás pagando por un sistema para escribir tu novela y por tener durante un año a una persona al otro lado del correo que puede leer tus dudas y acompañarte mientras intentas convertir todo eso que tienes en la cabeza en una novela que exista de verdad.
La forma de pago puede cambiar. El objetivo es el mismo: dedicar un año a escribir tu novela, avanzar con ella de manera constante y llevarla tan lejos como seas capaz de llevarla durante ese año. Puede que la termines. Puede que necesites más tiempo. Lo importante es que ya no estarás hablando de la novela que algún día quieres escribir, sino trabajando sobre una novela que existe y que has construido tú mismo.
Ya conoces los dos caminos. Ahora te toca a ti.
Escribo para una sola editorial: mis lectores.
Roger Brea
Escritor por entregas